Aprende Gimnasia Emocional

Elvira Mansur – artículo revista CorpoSano – 15 enero 2023

La sonrisa auténtica: el lenguaje del alma   

La sonrisa es un acto reflejo que realizamos al sentir una emoción positiva, asociada a sentimientos de bienestar cuando nos sentimos bien, felices, y como todas las emociones tiene una característica fantástica, que la contagiamos a los demás.

Sin embargo, continuamente podemos observar por la calle, en los despachos, en las tiendas … que cuando no estamos interactuando con nadie las expresiones de las caras son muy serias, a veces incluso parecen de enfado.

¿Qué nos pasa?

¿Estamos todos enfadados, peleados con el mundo o con nosotr@s mism@s?

¡¡Espero que no!! Lo que creo que ocurre es lo que yo llamo expresión seria por defecto, es decir, hemos automatizado no sonreír a menos que interactuemos con otros, quizás porque no se ve bien eso de ir sonriendo sol@s, quizás porque nos calificarían de locos como poco. Así de manera inconsciente vamos por la calle todos serios y como no, contagiándolo a todos y actuando en contra de nuestro bienestar.

Esto no es algo nuevo, en lo que respecta a sonreír hay diferencias culturales a largo de la historia. En el siglo XXVII se consideraba inapropiado mostrar abiertamente las emociones, sólo los pobres sonreían mostrando los dientes.

Y un siglo más tarde los nobles franceses la pusieron de moda aunque no ocurrió lo mismo en todos los países. Por ejemplo, en Rusia, un proverbio famoso dice que sonreír sin motivo es signo de estupidez. Y en Japón se sonríe más con los ojos que con la boca produciendo una sonrisa amortiguada en un intento de controlar la sonrisa automática y feliz.

Algo nos queda actualmente, pues la cultura queda arraigada en nuestro ADN a través de la epigenética y actualmente, muchas personas parece que rechazan no sólo sonreír, sino mostrar ninguna de sus emociones, y otros la consideran signo de estupidez como en Rusia o de ignorancia.

Así, mientras las expresiones faciales de las emociones básicas, alegría, tristeza, ira, sorpresa, asco, miedo son universales al igual que la necesidad y los beneficios de sonreír, cuándo es aceptable y cómo se interpreta depende del entorno cultural y social.

Según Paul Ekman, psicólogo experto en expresiones faciales y emociones, la sonrisa es un lenguaje universal. Se ha comprobado que incluso los fetos sonríen en el útero, o que bebés invidentes también lo hacen al reconocer la voz de un humano. Esto evidencia que se trata de un mecanismo innato que vamos perdiendo con el tiempo, ya que mientras los niños sonríen una media de 400 veces al día, tan sólo un 33% de los adultos lo hace más de 20.

Llevar el semblante serio, que hoy en día es casi la “normalidad”,  no es inocuo y tiene efectos negativos sobre nuestra mente y nuestro estado de ánimo, porque ¿cómo sabe nuestro cerebro que estamos sonriendo?

Como sabrás, nuestro cerebro recibe información del movimiento de los músculos cuando sonreímos y modifica la actividad cerebral asociada al placer y al bienestar, así es como nuestro cerebro sabe que estamos sonriendo y libera endorfinas que nos producen la sensación de bienestar y de felicidad.

Por otro lado sabemos que este efecto fisiológico se produce tanto si la sonrisa es auténtica como si racionalmente decidimos sonreír aunque no nos apetezca, pues nuestro cerebro no distingue entre lo que es real o inventado, imaginado o recordado y esta cualidad de nuestro cerebro podemos aprovecharla para beneficio nuestro.

Se ha comprobado que si nos forzamos a crear una sonrisa falsa acabaremos formando una sonrisa real. Tal y como señala el monje budista Thich Nhat Hanh:

«A veces tu alegría es la fuente de tu sonrisa, pero en otras ocasiones,

tu sonrisa puede ser la fuente de tu alegría»

Quizás te preguntes si hay emociones que nos hacen “sonreír” y no son de felicidad y estarás en lo cierto. En un estudio de la Universidad de San Francisco, California, quedaron reflejadas 19 tipos de sonrisa de las que sólo 6 se producen cuando estamos pasando un momento agradable el resto puede expresar enojo, desprecio, incredulidad, mentira, miedo…etc., y en cada una de ellas intervienen diferentes músculos de los 43 que tiene nuestra cara.

Dentro de los diferentes tipos de sonrisa descritos, a la que yo haré referencia es a la llamada sonrisa moderada, debida a una relajación de los músculos faciales y de la articulación temporomandibular, y que a veces se produce en un intento de controlar la sonrisa feliz y automática cuando no se desea que se vean por completo la dimensión de nuestras emociones positivas y otras se puede realizar de manera voluntaria para mejorar nuestro estado anímico.

Pero desde el punto de vista neurológico sólo hay dos tipos de sonrisas, la verdadera y la forzada o falsa.

¿Cómo distinguir una sonrisa falsa de una auténtica?

La sonrisa auténtica

Allá por 1850, el Dr. Guillaume Duchenne, comenzó a estudiar la sonrisa y definió dos puntos clave para identificar la sonrisa auténtica: la simetría de los labios y la contracción del músculo orbicular de los ojos. A esta sonrisa desde entonces es a la que se define como auténtica y es lo que se conoce como una sonrisa “sentida” o “Duchenne” y está asociada con sentimientos genuinos de placer y felicidad.

Esta sonrisa es un acto reflejo que se produce en respuesta a una emoción intensa y tiene origen neurológico en los ganglios basales, la corteza temporal prefrontal y el hipotálamo del cerebro en respuesta a la estimulación del sistema límbico, área cerebral encargada de la producción de emociones.

Dadas estas características es prácticamente imposible falsear una sonrisa auténtica, pues la contracción del músculo orbicular es demasiado compleja como para ser imitada de manera consciente.

 

La sonrisa falsa

Es la que no responde a un acto reflejo, no hay ninguna emoción que provoque la formación de una sonrisa falsa sino nuestra propia voluntad, nuestra orden de forzarnos a sonreír.

La sonrisa falsa, forzada o voluntaria, tiene un origen neurológico diferente, esta mediada por vías inhibitorias relacionadas con la corteza premotora y motora, como consecuencia de un acto voluntario de querer sonreír.

Con respecto a los demás…

Nuestra expresión facial es vital en la comunicación no verbal y como sabemos en todo el proceso comunicativo, lo que mejor y más transmite es lo no verbal, así, las expresiones faciales inhibidas, simuladas o falsas, entorpecen la comunicación en el mejor de los casos cuando no la bloquean.

Por este motivo, al comunicar, es vital ser sinceros y mantener coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos, pues se cumple lo de que “la cara es el espejo del alma”, en este caso la sonrisa autentica, el lenguaje del alma.

Dado lo habitual de esta canal de comunicación, considero importante comentar que al hablar por teléfono, sonreír es vital, pues las emociones se pueden oír, la sonrisa se puede escuchar. Forma parte de la comunicación no verbal a través de este canal de comunicaciones y la sonrisa se interpreta como una comunicación positiva a pesar de no verla.

Sonreír hace que los músculos de la cara se coloquen de tal manera que modifican la voz y nuestro cerebro interpreta el mensaje como positivo lo que beneficiará la transmisión del mensaje.

Con respecto a un@ mis@…

¿De qué nos sirve sonreírnos a nosotr@s mism@s?

La sonrisa es un recurso que tod@s tenemos y que podemos utilizar para mejorar nuestro estado de ánimo, hacer nuestra vida más feliz y amentar nuestro nivel de bienestar.

Retomando comentarios anteriores, las propuestas que os hago son:

  • Que tomes consciencia de la expresión de tu cara cuando estás sola o solo y si descubres que es una expresión seria por defecto o tensa recuerdes que no es inocuo, que puede perjudicarte generando en ti emociones desagradables o estados de ánimo negativos que afectan a tu vida. Al final del artículo comparto contigo cómo hacer un ejercicio de Gimnasia Emocional para aprender a sonreír-te.
  • Que el efecto positivo de una sonrisa autentica o sonrisa Duchenne, la liberación de endorfinas que nos producen bienestar y felicidad, se produce también cuando de forma voluntaria decidimos poner una sonrisa en nuestra cara aunque sea de manera forzada.
  • Que nuestro cerebro no distingue entre real, imaginado o recordado y genera las mismas respuestas fisiológicas cambiando nuestro estado emocional hacia el optimismo.
  • Que está demostrado que una sonrisa voluntaria a pesar de poder ser forzada, puede convertirse en una sonrisa auténtica. Sea cual sea tu estado de ánimo, hacer el acto voluntario de sonreír, aunque de entrada te parezca falso, va a posicionarte en condiciones óptimas para afrontar todo lo que te ocurre.
  • La sonrisa no va a cambiar por sí sola las situaciones que te causan malestar o problemas, pero si va a modificar tu estado de ánimo, te aportará una agradable sensación de bienestar y equilibrio interno, te ayudará a empoderarte y situarte en una posición de fuerza que te facilitará sacar lo mejor de ti y obtener muchos más recursos de los que imaginas que te ayudarán a solucionar o cambiar todo lo que te perjudica o simplemente deseas modificar en tu vida.

Y, ¿cuáles son los beneficios de sonreír?

  • Nos ayuda a mantener vínculos sociales y regular emociones para hacernos sentir mejor
  • La sonrisa es como un “pegamento social” y sabemos que la interacción social es uno de los factores que más influyen en nuestro bienestar y en nuestra calidad de vida a medida que vamos sumando años
  • Sonreír genera más placer que comer chocolate (Demian Bucay)
  • Sonreír reduce el impacto del estrés regulando y disminuyendo la cantidad de cortisol, adrenalina y dopamina en sangre, hormonas causantes del estrés y aumentando los niveles de endorfinas, serotonina (la hormona de la felicidad) y oxitocina, todos ellos neuroquímicos beneficiosos que proporcionan una agradable sensación de bienestar
  • Sonreír equilibra la presión arterial y combate e insomnio
  • Sonreír disminuye la sensación de dolor
  • Sonreír refuerza el sistema inmunológico eliminando toxinas y aumentando las defensas
  • Sonreír es contagioso, te alegra a ti y a los demás
  • Sonreír favorece que confíen en ti a ser percibidos como más amistosos y sociales
  • Sonreír nos relaja e incrementa nuestra flexibilidad e imaginación para solucionar problemas
  • Sonreír refuerza nuestra autoestima
  • Sonreír nos hace más atractivos
  • La suma de todos los beneficios que aporta sonreír parece tener como consecuencia que nos hace más longevos
  • Y… sonreír es gratis

¿Cómo hago para sonreír más a mi mism@ y a los demás?

Si has detectado que sin saberlo tu semblante es serio, te propongo que practiques delante de un espejo a relajar la cara y dejar que aparezca una pequeña sonrisa.

Practica hasta que consigas que aparezca con facilidad y entonces, mantenla medio minuto o un poco más, ¡se te hará eterno! pero es necesario que te reconozcas con esta expresión relajada y te sientas cómod@ con ella.

Una vez lo consigas, sonríe todas las veces que te acuerdes del ejercicio a lo largo del día hasta que se convierta en la expresión de tu cara por defecto.

Esto es gimnasia igual que cuando vas al gimnasio, pero en este caso Gimnasia Emocional.

“El pájaro no canta porqué está alegre; está alegre porque canta”

William James

https://issuu.com/corposano/docs/corposano_febrero_2023_/102

Deja una respuesta

Ir al contenido